martes, 8 de julio de 2014

Había olvidado.



Se vistió: Pantalón negro, blusa a rayas, saco, bolsa, también se planchó el cabello. Le esperaba un día muy ocupado. Salió de casa. Pasó el día en el trabajo. Hacía frío. Realizó un trámite. Comió un baguette. Tomó café. Llegó a casa. Fue a una junta. Fumó. Tiró la cajetilla vacía, compró otra. Subió a un taxi. Llovía, llovía. Llegó al lugar. Se sentó a platicar. Recibió una llamada...entonces la conoció. 

Pudo haber sido como cualquier otro día. No tenía idea del impacto. Había olvidado el universo, la energía, la causalidad. Había olvidado que aún se podía sorprender. 



domingo, 6 de julio de 2014

Sorpresa.

Interesante momento en que la sorpresa fecunda un momento de inspiración. Espontánea e involuntaria, como aquellas cosas de la vida que suceden de manera imprevista, fue catalizadora de las palabras que diferentes partes de mi cuerpo arrojan.

Vivir, sentir, compartir, palabras que bien conoces y que hoy comparto contigo. Tres palabras que pasan desapercibidas por el desconocimiento del poderoso significado. Hoy, siento que vivo más allá de estar viva y comparto la vida en el vivir. 

Vivo de palabras al aire, de experiencias, de canciones, de caricias, voces, sonidos, pecas y lunares. Comparto miradas, gustos, comida, café.

Siento, sobre todo siento y me permito sentir. 

Saludo al señor tiempo con la mano derecha, la extiendo y puedo percibirlo, relativo, inquietante y sin duda siempre a tiempo. Amable con aquellos que le sonríen y no lo juzgan. Enemigo del desesperado, del impaciente, del que vive esperando que corra. Antes de que se de la vuelta le doy las gracias, insisto en el placer de saludarlo y sonrío, mientras tanto, te pienso.

No puedo imaginar mejor placer que disfrutar de este momento, me sorprendo de todas las fuerzas y energías que el universo tuvo que concentrar para que llegara éste momento y precisamente por ello, no puedo dejarlo pasar.

Como amiga del tiempo, estoy consciente de que nadie más que él sabrá cuánto me regala a tu lado, pero estas horas, para mí, ya quedaron guardadas en estas palabras -que me permitirán recordarte una y otra vez-, sin importar el tiempo, para que permanezca una parte tuya aquí, entre comas, puntos, letras y espacios. Para que recuerdes  -conmigo- que viviste, sentiste y compartiste de verdad, tan verdad, como once horas de besos, sonrisas, abrazos, caricias y más palabras.

D, te siento y en la intensidad del sentimiento, quiero vivirte y compartirme contigo, el tiempo que te quieras quedar. Porque fluyo como lluvia xalapeña, sin miedo a la evaporación, al desagüe, a derribar árboles, a inundar calles, a tirar muros -eso se me da bien-, para que me disfrutes fuera o dentro de tu casa, esa casa que es el corazón.

Y no hay más que un hoy y ahora, y tan relativo es el tiempo que el ahora ya pasó y ahora hay otro ahora.

¡Gracias por la inspiración!













miércoles, 10 de julio de 2013

Vanidad y puntos.

Justificaré tu presencia, no hablaré de destino. Tu llegada, veloz y tu partida oportuna precisaron un impacto en el hondo mar de mis pensamientos. Mis continuas preguntas -desarrolladas a partir del recuerdo- me acercan a tu nombre y me alejan. Tu existencia fugaz. Tu intrigante ser. Vanidad y puntos.
Tiempo, lado a lado pero distantes. Jamás nos encontramos. Te disfruté. Tomé fotos de tu cuerpo con mis ojos. Te miro en la oscuridad de un pensamiento cerrado cerrados.Nunca entenderé. Tus palabras jugaban. Jugábamos. Inteligente. Audaz. El azar. Basta.Tus manos en la cara. Tus palabras. 
Vanidad y puntos sobre la piel.

jueves, 29 de noviembre de 2012

De noche

Se acaban las ideas, en vez de ellas sólo hay lágrimas destinadas a suplirlas. Se acaban las soluciones y aumentan los problemas, se acaba su amor y el mío es inversamente proporcional a su proceso.
Duele porque saber que a pesar de los esfuerzos, simplemente las cosas no son como deberían de ser, duele porque sin importar las palabras, los pensamientos, nadie sabrá si realmente existen o no, si son reales o no.
Duele porque sin importar cuan fuerte amarres el corazón, nunca quedará enteramente ajustado.
Ya no sé si decir "hola" o decir "adiós", si callar y que no entienda o hablar hasta cansarme y que suceda lo mismo, pues cualquier método me lleva al mismo resultado.
Y pensar que uno pone tantas expectativas en algo, tantas ilusiones, tantos sueños para que la puta vida real te demuestre que nadie está dispuesto a sacrificarse del todo, que nadie realmente cambia y que el sacrificio siempre es acompañado de reproches.
Y pensar que las canciones de amor sólo duran tres minutos y medio porque realmente no hay cabida para más...y pensar que en el esfuerzo de hacer las cosas bien, todo termine saliendo mal.
Y pensar que voy a perder tu amor, a pesar de que yo te amo tanto.
Me dueles más que cualquier cosa, y te amo más que a nada en éste mundo.
Ojalá todo fuera diferente, ojalá.

domingo, 22 de julio de 2012

Pensamientos...

Alguna vez leí que cuando más oscuridad existe, se encuentra más cerca la luz. Bueno, ¿Quién puede asegurarme que ésto es cierto? Digo, efectivamente, es más fácil identificarla, pero también es posible que ésa luz no sea precísamente la  que buscamos, ¿cierto?.

Antes, encontraba más fácil aclarar mis pensamientos, quizá porque dedicaba mucho tiempo a ellos; ahora por el contrario, no les dedico mucho y por ende, he perdido un poco la facilidad para clasificarlos, categorizarlos: desechar los que no sirven, programar los que en algún momento podrían ser de utilidad, buscar aquellos que olvidé recordar (mismos que estaban en la categoría de programación), los que son completamente inútiles y claramente, los que en éste momento necesito.

Hasta cierto punto, el dejar de hacer lo anterior, me ha convertido en una persona desorganizada y común (más desorganizada que siempre y más común que antes) pero el escribir, me recuerda que sin importar mi intención de dejar de pensar, siempre regreso a hacerlo, supongo que éso es lo que no me deja ser tan común, claro, no digo que los que no presten tanta atención a sus pensamientos sean seres comúnes, pero sin duda, es un trabajo complicado y sólo algunos estamos dispuestos a trabajar arduamente con ellos, pues nos presentan una visión propia que ninguna otra podría darnos.

Así mismo, fanática de las palabras, y consciente de lo que implican, analizo cada una a detalle cuando escribo, leo o escucho. Claro que "navegar con bandera de pendeja" es más fácil, y menos complicado; he tomado ésa posición durante ya mucho tiempo, pues si las relaciones humanas implican cierto grado de complejidad, una persona como yo, sería rechazada socialmente, al desenmascarar lo que las personas realmente quieren decir. Pero la realidad es que, aún en ése navío tan común, (no digo que todos lo hagan por convicción , sino más bien, que muchos lo hacen sin ser su intención), las palabras duelen, pues los pensamientos están formados de ellas.

Y pienso, sin duda alguna, que escribir en éste momento me hace darme cuenta de palabras que están inmersas en mi pensamiento y que enviaré a ése bote, con ésa vela tan grande, que me permite continuar viviendo en la paz (poco equilibrada y frágil) en la que me encuentro.

Cosas del presente y del pasado, porque claro, todos pensamos en el pasado, llegan de nuevo queriendo ser clasificadas y desechadas, es un trabajo duro, que estoy dispuesta a realizar, sólo por hoy, el problema es que no todos están para lidiar con mis estados de humor caracterizados por "pensar mucho" y bueno, la verdad es que yo tampoco.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Perderse...

Llevaba ya algún tiempo que no escribía, estaba perdida...
Perdida entre la melancolía y la desdicha de perderse; perderse sin encontrarse, porque está el dolor de perderte y de perderse a uno mismo, ése dolor que no sana, hasta que en algún momento hayas por lo menos una célula de quien eres.
Pues así como me fui, entre lamentos, sollozos, recuerdos, así regreso, dejándolos atrás, sin olvidarme, claro, de que ahí estaban, ahí estuvieron, que dolieron, rompieron, y dejaron ahí, la cicatriz.
No olvidar lo que sentí, es la meta.