Interesante momento en que la sorpresa fecunda un momento de inspiración. Espontánea e involuntaria, como aquellas cosas de la vida que suceden de manera imprevista, fue catalizadora de las palabras que diferentes partes de mi cuerpo arrojan.
Vivir, sentir, compartir, palabras que bien conoces y que hoy comparto contigo. Tres palabras que pasan desapercibidas por el desconocimiento del poderoso significado. Hoy, siento que vivo más allá de estar viva y comparto la vida en el vivir.
Vivo de palabras al aire, de experiencias, de canciones, de caricias, voces, sonidos, pecas y lunares. Comparto miradas, gustos, comida, café.
Siento, sobre todo siento y me permito sentir.
Saludo al señor tiempo con la mano derecha, la extiendo y puedo percibirlo, relativo, inquietante y sin duda siempre a tiempo. Amable con aquellos que le sonríen y no lo juzgan. Enemigo del desesperado, del impaciente, del que vive esperando que corra. Antes de que se de la vuelta le doy las gracias, insisto en el placer de saludarlo y sonrío, mientras tanto, te pienso.
No puedo imaginar mejor placer que disfrutar de este momento, me sorprendo de todas las fuerzas y energías que el universo tuvo que concentrar para que llegara éste momento y precisamente por ello, no puedo dejarlo pasar.
Como amiga del tiempo, estoy consciente de que nadie más que él sabrá cuánto me regala a tu lado, pero estas horas, para mí, ya quedaron guardadas en estas palabras -que me permitirán recordarte una y otra vez-, sin importar el tiempo, para que permanezca una parte tuya aquí, entre comas, puntos, letras y espacios. Para que recuerdes -conmigo- que viviste, sentiste y compartiste de verdad, tan verdad, como once horas de besos, sonrisas, abrazos, caricias y más palabras.
D, te siento y en la intensidad del sentimiento, quiero vivirte y compartirme contigo, el tiempo que te quieras quedar. Porque fluyo como lluvia xalapeña, sin miedo a la evaporación, al desagüe, a derribar árboles, a inundar calles, a tirar muros -eso se me da bien-, para que me disfrutes fuera o dentro de tu casa, esa casa que es el corazón.
Y no hay más que un hoy y ahora, y tan relativo es el tiempo que el ahora ya pasó y ahora hay otro ahora.
¡Gracias por la inspiración!
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