Alguna vez leí que cuando más oscuridad existe, se encuentra más cerca la luz. Bueno, ¿Quién puede asegurarme que ésto es cierto? Digo, efectivamente, es más fácil identificarla, pero también es posible que ésa luz no sea precísamente la que buscamos, ¿cierto?.
Antes, encontraba más fácil aclarar mis pensamientos, quizá porque dedicaba mucho tiempo a ellos; ahora por el contrario, no les dedico mucho y por ende, he perdido un poco la facilidad para clasificarlos, categorizarlos: desechar los que no sirven, programar los que en algún momento podrían ser de utilidad, buscar aquellos que olvidé recordar (mismos que estaban en la categoría de programación), los que son completamente inútiles y claramente, los que en éste momento necesito.
Hasta cierto punto, el dejar de hacer lo anterior, me ha convertido en una persona desorganizada y común (más desorganizada que siempre y más común que antes) pero el escribir, me recuerda que sin importar mi intención de dejar de pensar, siempre regreso a hacerlo, supongo que éso es lo que no me deja ser tan común, claro, no digo que los que no presten tanta atención a sus pensamientos sean seres comúnes, pero sin duda, es un trabajo complicado y sólo algunos estamos dispuestos a trabajar arduamente con ellos, pues nos presentan una visión propia que ninguna otra podría darnos.
Así mismo, fanática de las palabras, y consciente de lo que implican, analizo cada una a detalle cuando escribo, leo o escucho. Claro que "navegar con bandera de pendeja" es más fácil, y menos complicado; he tomado ésa posición durante ya mucho tiempo, pues si las relaciones humanas implican cierto grado de complejidad, una persona como yo, sería rechazada socialmente, al desenmascarar lo que las personas realmente quieren decir. Pero la realidad es que, aún en ése navío tan común, (no digo que todos lo hagan por convicción , sino más bien, que muchos lo hacen sin ser su intención), las palabras duelen, pues los pensamientos están formados de ellas.
Y pienso, sin duda alguna, que escribir en éste momento me hace darme cuenta de palabras que están inmersas en mi pensamiento y que enviaré a ése bote, con ésa vela tan grande, que me permite continuar viviendo en la paz (poco equilibrada y frágil) en la que me encuentro.
Cosas del presente y del pasado, porque claro, todos pensamos en el pasado, llegan de nuevo queriendo ser clasificadas y desechadas, es un trabajo duro, que estoy dispuesta a realizar, sólo por hoy, el problema es que no todos están para lidiar con mis estados de humor caracterizados por "pensar mucho" y bueno, la verdad es que yo tampoco.
Metacognición a tope.
ResponderEliminarA trabajarle pues, porque eso de navegar con bandera de pendeja, debo decir, no queda para ud. No, no eres del montón y eso, es tu don y tu responsabilidad.
Saludos.